Opinión: Los 2010s son los nuevos ’80s y Melero es el nuevo Melero

“Algo así como la fantasía de Houellebecq. Él dice que el hombre no va a poder superar la fuerza del ego, sino a través de varias clonaciones, donde poco a poco se va a borrar la fuerza del ego para transformarse.” Carlos Cutaia, 2014

Daniel Melero encontró la máquina del tiempo. Todavía no está claro si fue el Melero de los ’80s el que viajó al 2010, o si fue el Melero actual el que volvió a la década que lo vio nacer artísticamente. Por ahí fueron ambas, y el Melero actual viajó a los ’80s para buscar al Melero de entonces y traerlo para este siglo. Es la única explicación que permite entender los paralelismos encontrados entre la carrera de Melero hace tres décadas y la actual. Para comprobar esta teoría no hace falta más que enfocarse en lo que estuvo haciendo Melero estos últimos años, o mejor dicho qué estuvieron haciendo.

Imagen por Nacho Rebaudengo

La nueva década comenzó con la salida del disco Supernatural en 2011 y el boxset Cuadro en 2012, recopilación de cuatro discos noventosos: Cámara, Rocío, Piano y Tecno. Durante esos años Melero también se tomó la responsabilidad de apadrinar varias bandas de la escena independiente local, tarea que mantiene hasta hoy. Estuvo encargado de la producción de Guerra de Almohadas y MyTe y sus Linternas Mágias; la post producción de Ministerio de Energía y Maniac Mantu; y participó en grabación con Diosque, entre varios otros. Por más que el aporte de Melero varíe entre disco y disco, todos estos trabajos contaron con una profesionalidad y visión musical palpable. Esta curaduría también estuvo acompañada con la gestión de su propio sello, RED.

Más importante aún, muchos de estos discos forman parte de una oleada de artistas que están volviendo a traer sonidos y tendencias propias de la década de los ’80s. Sea tanto del lado de la producción como del evidente e indiscriminado uso de sintetizadores y beats, no hay duda que el principio de esta década esta muy influido por el estilo y la estética ochentosa. Y para llevar acabo este revival no existe mejor padrino que Daniel Melero. Por eso el Melero actual no está haciendo algo muy distanciado de lo que el Melero pasado hizo durante los ’80s y principio de los ’90s. Grandes nombres como Soda Stereo, Babasónicos, Los Brujos o Juana la Loca eran artistas recién empezando cuando Melero los ayudó en la producción artística.

El año 2013 llegó con el anuncio de una trilogía, empezando con Disritmia, posiblemente el disco más experimental de Melero hasta la fecha. Es un trabajo que mezcla paisajes ambients de electrónica oscura, con pesadas percusiones que le dan un color muy primitivo. Por más que el mérito de sacar un disco así a esta altura de su carrera haya pasado desapercibido por la prensa, Disritmia suena muchas veces a Melero explorando tanto un territorio natural y conocido como un quiebre de límites auto impuestos. Sin embargo, el uso de la repetición y la monotonía sin ningún tipo de fruto hacen de Disritmia un disco cuyo concepto termina siendo más interesante que el resultado.

Puede que este disco sea el más experimental de su discografía, pero no se puede decir que es una sorpresa. Sí, es un trabajo importante después de haber sacado tantos discos avocados a desarrollar su talento como compositor melódico, y por eso se siente como una especie de regreso a sus raíces. Desde el primer disco de Los Encargados, Silencio (1986), Melero intercaló canciones con paisajes oscuros en los que se desdibujan los límites del formato canción y se da lugar al azar y hallazgo sorpresivo de la experimentación. Temas como “Le caine”, “Región”, o “Villegas” usaban los mismos recursos que Disritmia y hasta con resultados más interesantes. Este trabajo pierde incluso más elogios si se tiene en cuenta que varias de estas grabaciones vienen del disco que Melero sacó a principios de 2014, Disco. Varias tomas de batería provienen de este otro álbum, por lo que Disritmia se vuelve solamente un trabajo de producción con un esfuerzo mínimo en comparación con la destreza que ya había demostrado en los ’80s.

Hay un trabajo anterior al disco de Los Encargados que muestra esta misma faceta de Melero obsesionado con la experimentación electrónica, y que además sirve como tercer patrón que se repite en ésta nueva década y suma evidencias a la teoría de que Melero de los ’80s está repitiendo sus mismos pasos. En 1985 Melero colabora con Carlos Cutaia para sacar Orquesta, considerado el primer disco tecno del país. Por más que sea un trabajo disparejo, sí es una pieza clave en la música electrónica nacional tanto por su descarada sed de innovación y su mirada burlona hacia el pop tradicional. “Programación”“Ella baila” fueron temas que causaron rechazo en su entonces pero que ahora pueden sonar fluidamente después del nuevo disco de Diosque o el de Coiffeur.

Entonces, ¿qué hace el Daniel Melero de los ’80s una vez que llega a los 2010s? Se vuelve a juntar con Cutaia para sacar Cutaia Melero. Más que ser una segunda parte de Orquesta, este disco colaborativo funciona como una obra independiente, con una cantidad de trabajo inmensurable. Las piezas son más lentas, la tranquilidad alcanza un estado casi hipnótico sin usar recursos psicodélicos baratos. El piano de Cutaia como base fundacional, acompañado por sintetizadores y otros desvaríos productivos de Melero, hacen de Cutaia Melero un trabajo muy influenciado por ambas partes pero a la vez completamente original. El disco se toma su tiempo, se va formando de a poco en la repetición, y así alcanza su climax compositivo.

Teniendo en cuenta que Daniel Melero fue siempre un músico que evitó a toda costa repetirse en su larga carrera, una máquina del tiempo es la única teoría que explica el por qué de esta repetición. Su trabajo como productor de bandas emergentes, la vuelta a experimentar con la electrónica y su colaboración con Cutaia: estos tres pasos son los mismos que lo llevaron a hacerse conocido en los ’80s. ¿Es una repetición voluntaria? ¿Es resultado de la naturaleza cíclica del arte? En ésta nueva década, no hay nadie que pueda ocupar el mismo lugar que Daniel Melero y obtener tanto éxito. Hasta entonces, Melero es el nuevo Melero. O Melero es el viejo Melero.

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