Discos: Los Griegos creían que las estrellas eran pequeños agujeros por donde los dioses escuchaban a los hombres, de Ulises Conti

Ulises Conti: Los Griegos creían que las estrellas eran pequeños agujeros por donde los dioses escuchaban a los hombres
Flau (2014)

RECOMENDADO BONSÁI

Toda lengua, todo sistema de oralidad tiene una simbología fonética que representa sus sonidos. Cada sonido tiene su propio símbolo, su par, su doble alfabético. Hoy, los símbolos combinados de nuestro alfabeto no arman palabras sino que aparece algo nuevo, un nuevo sistema. Ulises Conti nos dio con Los Griegos creían que las estrellas eran pequeños agujeros por donde los dioses escuchaban a los hombres una nueva forma de leer, de escribir y de escuchar donde ya el símbolo no es la sombra de un sonido mínimo e irreductible sino que es la sombra de nuevos universos.

Los Griegos es un disco de 27 canciones, una por cada letra del abecedario del alfabeto español. Con una mezcla entre lo clásico y lo moderno, Ulises Conti se fue hasta los cimientos, hasta una de las bases del origen de la escritura con los griegos, para contraponerlo a algo nuevo y es entre estas dos temporalidades tan opuestas y lejanas en las cuales se mueve el disco. Es un nuevo nomadismo contiano quien hasta hoy había sido un viajero de nuevas tierras (tema que se trabaja en su libro de poemas En Auckland ya es mañana) y ahora se nos presenta como visitante de nuevos tiempos. Eso sí, este viaje tiene un punto final al que sólo llega con la obra terminada, y no hasta entonces, que es el presente. Mientras tanto, el pasaje que se transita en Los Griegos… es entre pasado y futuro.

Todo esto aparece en el balance perfecto entre forma y contenido. El título se va hacia tiempos mitológicos mientras que el contenido va yendo y viniendo entre pianos y sonidos electrónicos que dialogan cada vez más entre sí. Es como si el piano (y la guitarra en algunas letras) fuese el personaje principal, el héroe en su periplo donde el viaje es a través de tierras electrónicas que van intercediendo hasta cambiarlo, hasta que encuentra una nueva forma de comunicarse, de escribir, de ser. La introducción, la “A”, empieza de la forma más humana pero divina con un coro angelical que presenta al disco y estas voces las siguen los dos personajes principales de esta historia, los que verdaderamente viajan en un pasaje que empieza a cambiarlos cada vez más: la guitarra y el piano.

Y así comienza un camino donde lo electrónico empieza a invadir y a confundir, donde el piano empieza a encontrarse con seres de otro tiempo, seres y espacios del futuro. Este escenario no tarda en aparecer sino que se presenta ya desde la letra “D”, en el primer diálogo entre piano y sonidos nuevos. Y con este vaivén, con esta charla cada vez más unida se empieza a construir Los Griegos donde, hacia el final, nadie es el mismo y es el piano el que emerge como testigo de esto. El punto más claro de esta metamorfosis se ve en “M” donde el piano cambia como si cambiara su vocabulario. Lo electrónico deja de ser un acompañante y se vuelve parte de su ser.

Pero este viaje es tranquilo: el piano, a pesar de los cambios que sufre, parece aún tener tiempo para monólogos interiores y pacíficos, y cuando los sonidos del futuro se infiltran lo hacen de manera gentil, con respeto. Sin embargo, justo cuando pensamos que este procedimiento se está por volver regla, aparece “X” como clímax electrónico con un loop de dos segundos que invade de manera violenta y confusa, como si la abducción estuviese completa. Después de la última invasión llega “Y”. El final aparece así como una nueva bienvenida pero diferente a la del comienzo. Las voces angelicales cambiaron, no son las mismas. Como todo coro de una tragedia griega, estas voces son mediadoras entre lo que sucede y el espectador, y hablan directamente sobre lo que acaba de presenciar. El coro en Los Griegos funciona de la misma manera, nos da la bienvenida a la experiencia que estamos por vivir y luego se despiden una vez que  termina la historia. De todas maneras, no es casual que con la travesía presentada,el punto final y cierre del disco no sean estas voces sino una vez más, el piano. Con “Z”, la última letra, este piano aparece como exterior, más exterior que el coro, como si todo lo que se acaba de vivir no hubiera sido más que un simple recuerdo o un simple sueño.

Hoy, 2014, se nos ha dado la posibilidad de redefinir qué es un disco, qué es una canción y, más importante, qué es una palabra. Ulises Conti logró con Los Griegos creían que las estrellas eran pequeños agujeros por donde los dioses escuchaban a los hombres un nuevo dialecto, una nueva forma de hablar, de escuchar y de escribir. Sólo queda en nosotros aprender a leer este nuevo idioma.

Se pueden escuchar Los Griegos creían que las estrellas eran pequeños agujeros por donde los dioses escuchaban a los hombres de Ulises Conti en bandcamp.

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