Discos: Bristol, de Limón

Limón: Bristol
Fuego Amigo Discos (2014)

Cada disco de Limón parece tener una especie de concepto detrás, un contexto explícito que condiciona de alguna manera la forma en la que deben escucharse esas canciones agridulces. El funeral de todas las distancias dedicaba su razón de existir a la distancia que separa al corazón de su hogar; Un año en Budapest, EP de 2012, encarnaba esa separación aclarando que había sido compuesto, grabado y mezclado a través de Skype. Bristol, su segundo trabajo en lo que va del año, no toca directamente el concepto de la distancia, pero sí implica un tipo de separación nostálgica.

“Hacé de cuenta que volviste a los noventa” lee la presentación del disco. “Que un amor acaba de tocarte el timbre con un cassette pirateado que consiguió por un amigo que vio una bandita que recién empieza en un bar de la costa.” Es así que Bristol exige imaginar un contexto romántico para envolver la experiencia de ser escuchado. A la vez, aclarando cosas como “Esa bandita tiene nombre de fruta o algo así, el nombre no es del todo lindo ni del todo importante” o que el EP contiene “seis canciones sin nombre” por las mismas razones, también está pidiendo desarmar su identidad. Ponen el contenido y la experiencia por encima de su propia identidad, en un acto tan romanticista como nostálgico de una época de la vida en la que el qué-quién-cómo-dónde no tenía tanta importancia.

Hay otras cosas que siguen igual. Tanto la inspiración y temática como la aspiración sonora también se mantiene constante, valiéndose de delicados arpegios acústicos y otros detalles minimalistas para transmitir al pie de la letra esta intimidad emocional obsesionada con el amor inocente. Por más que el concepto sea otro, las canciones tranquilamente tendrían lugar en cualquiera de los dos discos anteriores. Y teniendo en cuenta los pocos meses que pasaron desde su magnus opus El funeral de todas las distancias, bien podrían ser canciones de esas mismas sesiones o ideas que no quedaron.

Temas como “2” o “5” hasta comparten melodías similares con canciones pasadas, y el hecho de que la instrumentación no varíe del todo demasiado hace que varios momentos generen ese déjà vu de estar escuchando a Limón haciendo nuevas versiones de temas viejos. Sin embargo, el avance que había hecho su último disco al mezclar con suma delicadeza elementos electrónicos y acústicos no sobrevivió en este EP. Canciones como “3” si tienen beats y teclados, pero este acercamiento de texturas no es ni la mitad de acertado que el de El funeral de todas las distancias. Entonces si Bristol no se siente como un trabajo de transición ni de adelanto, es porque tiende a ser regresivo.

Es muy difícil no sentirse inspirado por el clima de este invierno bipolar, y Bristol es un disco que sale de esta urgencia por encerrarse y componer. Puede no ser el trabajo más débil ni el más fuerte de Limón, pero si es un recordatorio de la sensibilidad intacta que tiene este dúo para sacarle melodía al sentimiento.

Se puede escuchar Bristol de Limón en bandcamp.

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