Discos: The Space Jam Experience, de Space Jam

Space Jam: The Space Jam Experience
TZKATZ Ediciones (2014)

RECOMENDADO BONSÁI

En el entrecruzamiento entre mi infancia y la adolescencia, creció también en mí una adicción por las películas de ciencia ficción de terror. Habré visto más películas que días soleados, encerrado en mi casa con amigos, todas las luces apagadas y el volumen a un nivel para entonces super requete atrevido. Me tapaba los ojos y gritaba hasta los créditos, pero después el miedo me acompañaba toda la noche en forma de violentas abducciones y encuentros imaginarios del tercer tipo. Pero lo peor de todo es que la fascinación que había tenido con el espacio y la vida en otros planetas de mi infancia se volvió irreversiblemente una pesadilla; todos los sueños que tenía acerca de conocer marcianos amigables y fiestas en ovnis se habían pinchado. Este punto de vista volvió cuando escuche el último disco de Space Jam, del productor Ignacio Fischman. The Space Jam Experience mantiene intacta esa inocencia perdida: la música hace el mejor intento en imaginarse cómo sonaría una fiesta cosmonauta, de planeta en planeta y de boliche en boliche.

Después de grabar una trilogía de EPs de calidad ascendente y un disco homónimo que prometía ser “el más producido de los otros discos que colgué hasta ahora”, Space Jam entrega un trabajo todavía más profesional. No solamente es un trabajo más elaborado en cuanto a producción y grabación, sino que es también el primer gran paso en definir un sonido propio, en crear una identidad palpable. Esa búsqueda por hacer “música incierta y sonidos interplanetarios hechos para la posterioridad” que había planteado en su primer EP por fin encuentra su resultado más acertado en The Space Jam Experience.

Cada canción es una parada en un planeta distinto, desde la partida optimista y guitarrera en “Plutón” hasta el sereno punto final del “Sol”. Hay mundos hospitalarios y mundos sin vida, mundos violentos y mundos fiesteros. Las primeras fiestas en un “Satélite” y “Júpiter” introducen el concepto de repetición, reversionando el concepto del dance de una manera excéntrica, demente, extraterrestre. Desde entonces la música no volvería a ser la misma para los animosos tripulantes, y es lo que hace que The Space Jam Experience funcione como una obra de retroalimentación, constantemente motivando a que la experimentación se exceda un paso más, redefiniendo su objetivo y nuestras expectativas.

Puede que la estética esté obsesionada con la cultura infantil de los 90s, los juegos de Lucas Arts, las películas de los Looney Tunes, el Monkey Island; pero la música se nutre en su totalidad de los géneros post-internet, tomando todo este antecedente como si fuera una verdadera inspiración nostálgica. Así se logra un acercamiento muy borroso frente al vaporwave, por ejemplo, una manera de aproximarse a estas influencias pero como si se las estuviera viendo desde afuera, haciendo una selección arbitraria de sus recursos y reemplazando el proceso de composición por uno propio. Space Jam se mueve tan cómodo programando beats mecánicos como exprimiendo riffs de guitarras deshilachadas; resaltando errores y desafinaciones y a la vez entregándose a la premeditación electrónica.

Pero por más que la joda y el baile sean las atracciones más inmediatas, The Space Jam Experience es más que eso.“Shoemaker Levy-9″ es lo más cercano a una “canción” que vamos a escuchar de Space Jam. Del otro lado del espectro, es en los inquietantes ecos de “Neptuno” o en los bajos de terremoto de “Dance Party (Venus)” que están los experimentos más interesantes del disco, en los que se frena la fiesta para dar como un adelanto de una búsqueda más profunda. Y más allá de la frenética exploración y fusión de sonidos, más allá de las influencias y los guiños de género, The Space Jam Experience logra cohesión como un disco de sonido único. Que la fiesta siga en toda la galaxia.

Se puede escuchar The Space Jam Experience de Space Jam en bandcamp.

2 pensamientos en “Discos: The Space Jam Experience, de Space Jam

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