Discos: Otra luz, de Gastón Massenzio

Gastón Massenzio: Otra luz
Fuego Amigo Discos (2014)

Muchos ven en la depresión al peor enemigo, la fuente y causa de todo mal, un estado del que hay que escapar desesperadamente. Otros, como Gastón Massenzio, conocen su figura, la han frecuentado, les ha inspirado, pero simplemente ya no les sirve. Después de su primer LP, Lapsus, una oda profunda a la melancolía, Massenzio encuentra un motivo para cambiar de color, una razón para dejar de hacer canciones tristes y sacar un segundo disco con un cambio de ánimo prácticamente opuesto, un trabajo acompañado de amigos y buenas emociones, Otra luz.

Por más que en su esencia sea su antítesis, Otra luz se siente como la obra culmine del potencial que prometía Lapsus. Con la ayuda de una producción enorme y una larga lista de amigos y colaboradores, Massenzio vuelve a tomar el micrófono y la acústica. ésta vez para recibir una calidez y frescura que contrasta mucho con ese oscuro y frío debut. Priorizando la fuerza de la canción y la honestidad personal por sobre cualquier pretensión, este disco es un gran paso en pos de maduración, tanto artística como emocional. El signo más fundamental de esta evolución descansa en la producción, en manos de Hernán De Micheli.

Cada canción está llena de detalles y efectos muy pulidos que profundizan el acercamiento a las composiciones de Massenzio. Contrabajos (de Lu Martínez), voces femeninas (de Natalia Ponso), efectos y ruidos marítimos (de Mene Savasta Alsina), todas estas texturas conviven armoniosamente en el sonido. En la manera en la que la producción afecta directamente las canciones, también hay claros reflejos de una mente abierta a intentar nuevos caminos. En ese sentido se destacan temas como la furiosa “Flecha desangra”, el hermoso dúo con Natalia Ponso en “Lago congelado”, o la rítmica “Incógnita (cuatro años luz)”. Sin embargo, pocos de estos temas sobreviven sin tarde o temprano empezar a deshilacharse, revelando pretensiones trilladas, cayendo en lo predecible. Tomando “Incógnita”, por ejemplo: no hay duda que la canción tiene una especie de aire oriental, pero la ejecución no podría ser más occidental y tradicional.

De ahí se puede decir que los momentos en los que Massenzio logra brillar son justamente cuando no trata de ser algo que no es, canciones que transitan territorios conocidos pero igualmente efectivos. La apertura de “Trenes” y otros temas como “Un lugar” son ejemplos perfectos de lo bueno que puede resultar apegarse a una fórmula, por más repetida que sea. Otros temas como “Voluntad dormida” y “Sol distante” pueden seguir perteneciendo a este mismo rango de canción, pero gracias a la fuerza del sonido y la producción logran traducir perfectamente su intención creativa. Son también las portadoras de las melodías más memorables del disco, aprovechando también la poesía que ganó al cantar íntegramente en castellano.

Massenzio sigue teniendo sus límites bien marcados, especialmente en lo que se refiere a estructura compositiva. Es una costumbre que afecta la restringida experimentación del sonido y prohíbe ir más allá del lugar cómodo. Una limitación tan fuerte es capaz de encerrar la creatividad y hacer que el talento cancionero de Massenzio se confunda como una voz más entre tantas otras. Una vez que el sonido dio todo lo que tiene por decir es hora de buscar un nuevo enfoque, nuevas fronteras que romper.

Se puede escuchar Otra luz de Gastón Massenzio en bandcamp.

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