Teatro: La leyenda del poeta, de Marcelo Mangone

Dos personajes en una estación. Esperan un tren y con ello activan ese limbo que constituye la espera, una zona fronteriza donde se pueden poner en juego, como la historia nos ha demostrado, todas las posibilidades dramáticas.

La leyenda del poeta es la historia de un poeta que no sabe su historia. De a poco irá descubriéndola (¿o redescubriéndola?), irá recordando fragmentariamente, como si todo fuera cuestión de inspiración y de epifanía. Ledesma es el nombre de este poeta tembloroso y desgarbado, que por falta de memoria hace cumplir el dicho popular: “a las palabras se las lleva el viento”. Aunque no tanto, porque a sus palabras no se las lleva el viento, sino el otro personaje, un tal Ribolini. Entre Ribolini y Ledesma se irá tejiendo una historia hecha de palabras, donde memoria, inspiración y escritura formarán un tejido en que no solo se implicarán ellos dos sino también el espectador, en cuya persona terminará de armarse esta leyenda-rompecabezas.

Ledesma va construyendo su pasado porque recuerda de a poco, pero también porque Ribolini lo va conduciendo por un camino en que le narra su propia historia mientras lo incentiva a convertirse en un poeta de leyenda: gracias a ese relato, algo caricaturesco, del pasado ajeno, “el poeta” puede ir reconstruyendo el propio. Ribolini será el sostén de Ledesma, el que lo ayudará a definirse y a recobrar la memoria. Será el escriba (mientras Ledesma hace volar sus poesías en el aire, Ribolini se encargará de plasmarlas en el papel), pero también será la Musa. Según la mitología grecolatina, las Musas son las hijas de Mnemósine, es decir, de la memoria: entonces, a través de esa recuperación de la memoria el poeta encuentra, por fin, a la Musa. Y el responsable de este encuentro no es otro que Ribolini. Este personaje rudo pero enigmático es el que nos hace pensar en la noción de palabra: cómo somos constituidos por el otro a través de la palabra, cómo nos autoconstruimos a través de esta, y de qué manera, finalmente, se puede construir una historia (o, por qué no, una leyenda) a través de las palabras. Ribolini pone en evidencia, la figura del autor, puesto que se coloca en el lugar del que crea. Como un dramaturgo, construirá personajes: sus padres, aludidos, se vuelven cada vez más presentes, mientras que Ledesma será de esos personajes que van ganando de a poco su propia autonomía.

La leyenda del poeta nos invita a conocer a una pareja de protagonistas bien disímiles que irán hilvanando una historia plagada de circularidades: Ledesma, el poeta, no escribe, pero habla (casi como siendo consciente de su naturaleza de personaje); su memoria es otro, Ribolini, que a la vez es el que escribe, el que crea y el que ayuda a crear al otro. Quizás La leyenda del poeta no sea sino una pequeña poesía que, haciéndonos reír y reflexionar, nos muestra la naturaleza de la leyenda: un relato entre mítico y real, un cuento incomprobable, siempre oral, como Ledesma, y que, también como Ledesma, siempre despierta intriga; en fin, un relato donde el poder creador de la palabra brilla en todo su esplendor.

La leyenda del poeta está todos los sábados a las 19:30 en el Teatro del Pueblo (Roque Sáenz Peña 943, Capital Federal).
Reservas: 4326-3606

FICHA TÉCNICA

La leyenda del poeta, de Miguel Angel Diani

Dirección: Marcelo Mangone
Actores: Gabriel Nicola, Pablo Oubiña
Escenografía: Beatriz Bekerman
Diseño de luces: Miguel Solowej
Realización escenográfica: Beatriz Bekerman
Música original: Luis Sticco
Asistencia de dirección: Ana Rodriguez
Prensa: Tehagolaprensa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s