Discos: Soldadores, de Soldadores

Soldadores: Soldadores
Independiente (2014)

De la enorme enciclopedia de monstruos y criaturas de este mundo, una de las más poderosas de la mitología griega fue la Hidra de Lerna. En el segundo de sus doce trabajos, Hércules se enfrentó contra esta serpiente gigante de muchas cabezas y pronto se dio cuenta de la dificultad de la pelea. Cada vez que el hijo de Zeus le cortaba una cabeza, dos más nacían en su lugar. Muy similar es la leyenda de la bestia del rock y de la obsesión mediática con sentenciar su muerte, muchas veces discutida acá mismo. De este último intento nace Soldadores, el último par de cabezas dispuestos a dar batalla y no dar nada por muerto, ni mucho menos.

A un paso demoledor, el debut de Soldadores es lo suficiente poderoso como para ponerlos instantáneamente en el mapa del rock pesado local. Como primer disco también logra encontrar una voz particular para la banda, dentro de un género que nunca se destacó por ser llamativamente original. Es la voz desgarradora y los riffs pesados de Diego Porras, es la rapidez en los ritmos demoledores de Dylan Lerner: ambas partes funcionan tanto en complemento como en competencia infernal por ver quién logra sonar más fuerte. Así es cómo cada canción del disco es una rápida y furiosa trompada en la cara, sin tiempo para levantarse ni recuperarse.

Es común preguntarse si Soldadores sonaría igual de aceitado y con tanta fuerza sino fuera por la producción del disco. Con un inmenso trabajo detrás de la grabación, todo crédito de Lerner, la producción es la inyección necesaria para revitalizar las composiciones ya de por sí poderosas. Dónde termina el trabajo compositivo y dónde empieza el de grabación es difícil distinguir, especialmente cuando ambos no podrían estar trabajando en mejor sincronía. Desde la apertura explosiva de “Hephaestus Army” y “The Burning Breaze” hasta los momentos más garage del disco como “Dark Rooster” y “Fire Coats”, Soldadores no baja la guardia ni un segundo y la producción acompaña.

El disco hace un tremendo trabajo en apropiarse de la cultura del riff, alejándola del cuelgue stoner local y dándole un tono más dinámico e igualmente repetitivo. El filo de esta espada está en el uso salvaje de distorsión, algo que debería parecer un supuesto básico pero también sitúa a Soldadores en el centro de una paradoja. Por más que la distorsión sume agresividad y descontrol al sonido de la banda, es también un arma muy básica del género, y su uso casi religioso está acompañado con la ortodoxia en la que Soldadores se entrega al rock como lugar común, con todas sus fórmulas y sus clichés. El hecho de que encima incluyan en su repertorio una versión de “Come On in My Kitchen” de la leyenda blusera de los años 30, acentúa esa devoción practicante que tienen frente al género, honorando su historia y esencia originaria.

Con la fuerza y la velocidad de su lado, este primer disco hace lo necesario para crear la leyenda de una banda titán. Soldadores es un poderoso homenaje a la historia del rock y una lectura prácticamente bíblica del género: una constancia de cómo empezó y dónde está ahora. Queda por responder hacia dónde va.

Se puede escuchar Soldadores de Soldadores en bandcamp.

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