Cobertura: Chancha Vía Circuito en Club Cultural Matienzo

Fotos por Belén Callara

Amansar significa calmar, querer apaciguar un espíritu indomable, salvaje de naturaleza. La presentación en vivo del último disco de Chancha Vía Circuito, Amansará, demostró que hay muchas maneras de amansar al humano, pero pocas son tan efectivas como el baile.

El sábado anocheció con la apertura de Marcelo Fabián, maestro y pionero de la generación ZZK. En los sonidos que empujaban entre el público para llenar y agotar el Matienzo, se escuchaba esa base fundacional, ese dominio de intertextualidad tropical y electrónica abstracta que sirvió de biblia para todos los incursionistas del género. Pero incluso cuando ese sonido base parezca común de la escena, Fabián también enseñó que hay que dejar la cuna y encontrar una voz propia. Por eso cuando Aldo Benítez se sumó para revivir el dúo Marcelo y Aldo, se sentía ese estilo particular, ese sonido familiar y a la vez igual a ningún otro.

Con la luna llegando a lo más alto, el aire del Matienzo comenzó a calentarse. En el escenario estaban las tres figuras: Pedro Canale, Miriam García y Federico Estévez, encendiendo el fuego del ritmo. A paso lento la percusión marcaba el latido unísono del aire, desenvolviéndose entre el público, desencadenando furor. El piso vibraba, los músculos se soltaron, las paredes se tumbaron y el techo se levantó.

¿Cuál es la canción? Las tribus indígenas del Brasil creían que la música venía de los espíritus que habían cruzado el umbral de los sueños. La música funcionaba como un enlace entre este mundo y el olvido, la puerta para que todas las voces pasadas vuelvan a cantar aquí y ahora. Si bien la excusa del encuentro fue la presentación de Amansará, la noche estuvo protagonizada por ese folclore que el tiempo olvidó y que regresaron en un contexto de revalorización vital. Que la etiqueta “electrónica” acompañe al género es solamente una consecuencia del tiempo actual, pero el sentimiento de raíz, el aura que se adueña de los sentidos, no conoce tiempo. Esa es la canción.

La flora de Mariela Bond brillaba efervescente, proyectada por encima y a través del escenario. Flores abiertas iluminaban sobre Estévez y sus intrincados acompañamientos de percusión en “Pintar el sol” o “Sauce”. Bosques y bosques de verde crecían sobre Miriam, la maestra de ceremonia, responsable de llevar la música de Chancha hacia una altura llena de magia y misticismo intrigante. Un continente de cumbres y pampas alumbraba las caras de felicidad de Canale, guiando el ritual desde los festejos más celebres hasta los cantos más melancólicos, desde el llano desértico hasta el alma de la selva, desde el comienzo hasta el final.

Una selección muy apretada pero filosa de Amansará y Río arriba también se benefició del formato banda, especialmente cuando hay invitados como la violinista Heidi Lewandowski. La fauna aullante y el ritmo hipnótico encontraron su momento más bailable cuando Marina Fages se sumó a dar una interpretación en el blanco de “Jardines”. Ambas presencias fueron perfectos momentos de armonía, resaltando el sentimiento de estar en una gran fiesta a puertas abiertas. Se sentían en el aire las palabras de Leda Valladares, arqueóloga del folclore, “la magia de ese sonido, la magia del grito y de ese paisaje enorme de donde vienen esos cantos”, un embrujo que no conoce dueño y envuelve a todos por igual.

La cualidad fundamental del origen de la música va más allá de cuáles fueron los primeros instrumentos o los primeros cantos tradicionales. Se dice que la primera manifestación musical vino antes de cualquier instrumento: vino del mismo cuerpo humano. Aplaudiendo, pisando, gritando, silbando, el repertorio de timbres anatómicos parece no tener fin. Pero más importante todavía es que el hombre no hubiera podido recrear esos sonidos en soledad, necesitaba reunirse para invocar y dar vida a ese espíritu; ese espíritu aplaudido y festejado al final de la noche, cuando las luces se prenden para iluminar un Matienzo repleto. Solamente en unión se puede amansar esa bestialidad que sale de adentro y escapa hacia afuera, calmar esa voz para entender que no solamente habla sobre sí misma sino que habla de todos.

Más fotos de la cobertura fotográfica en nuestro álbum de facebook.

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