Discos: Canciones del desastre, de Julio y Agosto

Julio y Agosto: Canciones del desastre
Monqui Albino (2014)

La tarde cálida de un domingo lento. El limbo entre la mañana de un fin de semana y la llegada de una noche corta. Esos días específicos, cargados con un humor y una sensación tan particular y a la vez tan ambigua y común que difícilmente existan palabras que puedan capturarlos detalladamente. Canciones del desastre, el último EP de Julio y Agosto, se toma el trabajo de ponerle música a esas tardes, de capturar esa dejadez en su plenitud y así mismo entregarse a esa resignación que se vive en un universo de 24 horas.

Cuando lo primero que se escucha en un disco es el play de una cassettera, ya se está hablando de una producción que interactúa con las bajas fidelidades. Julio y Agosto resuelve la gran duda de cómo seguir la carrera después de haberlo dado todo justamente sin intentar de imitar un esfuerzo similar o de incluso llegar a superar la gloria de la obra pasada. Si El ritmo de las cosas fue la obra prima de la banda, Canciones del desastre apunta a ser un trabajo de ambiciones más cortas, una presentación informal del camino que sigue. Es un disco que, por más que se haya definido como “desprolijo, más sucio“, no necesita mucha decoración ni arreglo: tanto la intención de las composiciones y de las grabaciones son un fiel reflejo del concepto que Julio y Agosto quiso retratar.

En este sentido también se podría decir que es un retroceso al enfoque más inmediato de sus primeras grabaciones. Si bien el camino que la banda recorrió entre este disco y su debut homónimo es uno largo, se siente esa gracia y sencillez con la que anteriormente encaraban su sonido acústico. No hay adefesios que se llaman Heracio ni otras rimas cómicas, pero sí hay una reversión de “Sunny Afternoon” de The Kinks como “Las siestas al sol” (abriendo el concepto dominguero con determinación), un homenaje a Lord of the Flies y un tema en 8 bit. Son expresiones que no tendrían ni un tipo de lugar en un disco tan solemne como El ritmo de las cosas, pero encuentran su lugar entre los siete intentos y experimentos que forman este EP.

Canciones del desastre es el registro de una búsqueda sonora, un disco que está entre el estilo tradicional de la banda y un repertorio de posibilidades futuras. Yendo y viniendo entre ambas instancias aparecen canciones como “La del avión” y “Lee Harvey Oswald”, la primera es una relajada canción con todos los coros y lalalas de fogata con Julio y Agosto; y la segunda es un atrevimiento inédito para la banda que puede llegar a quedarse en la mitad pero no deja de ser un punto muy interesante. A medida que se esconde el sol aparecen piezas como “La isla”, un perfecto y tranquilo acompañamiento de siesta que termina cuando la noche cae sobre la ciudad porteña y de la calle empieza a salir ritmo y baile. “Las horas” es el retrato de la desesperación por que la noche no termine, por no levantarse y por “dejar pasar las horas”. La única conclusión llega en un turbulento remolino de cuerdas y vientos, tan furiosos como la visceral realidad tocando la puerta.

“Las cosas” da un final que no solamente cierra al EP sino también a la búsqueda espiritual que atormentaba las composiciones de El ritmo de las cosas. “Todo está muy bien, las cosas en su lugar / Me caí, me lastimé, y es que andábamos alto” confiesa la canción, sugiriendo que lo peor ya pasó y que lo que queda es momento de paz. Sin embargo, lentamente la letra revela que “Todo está muy bien, la tormenta ya llegó / El invierno no pasó, tampoco esta lluvia”. Uno podría leerla como una canción de darse por vencido, de resignación, o interpretar que el desequilibrio que motivó a Julio y Agosto desde su disco anterior no era más que un miedo con el que se aprende a perder, convivir y superar constantemente. “Las cosas” es un excelente ejemplo de la actitud de la banda con respecto a cada trabajo producido: Canciones del desastre podría beneficiarse de una grabación detallista, de una producción profunda o una orquestación enorme; pero Julio y Agosto sabe que no hay nada más efectivo que componer desde la emoción.

Se puede escuchar Canciones del desastre de Julio y Agosto en bandcamp.

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