Opinión: En el Music Wins triunfa el local

“Nos gusta la idea de un festival que no tenga el nombre de una marca: este es el día en que la música le gana al marketing”, confiesa el dúo productor de Indie Folks en una reciente entrevista con Los Inrockuptibles. Los creadores del festival Music Wins lograron hacerle frente a los más grandes festivales internacionales, apostando por la autogestión independiente y doblando la apuesta musical con renombres de la escena alternativa tanto de afuera como local. Durante dos días, Costanera Norte servirá de lugar para uno de los eventos más interesantes e importantes del año, un festival que apunta “más por la calidad que por la cantidad”.

Muchos argumentarían que el foco del festival está en las favoritas bandas internacionales del momento, como Tame Impala, Mogwai, Real Estate, Beach Fossils y Metronomy, y otras novedades en formato DJ como Four Tet y Floating Points. Después de todo, se estaría mintiendo si no se admite que los platos fuertes de ambas noches son estos sonidos importados, tanto por la novedad de escuchar a muchos de ellos en suelo argentino por primera vez como por el fanatismo incondicional de ver a Tame Impala por quinta. No hay que olvidar que también son éstas bandas la esencia de la organización, y que su llegada es la que explica la ansiedad y popularidad del festival.

Sin embargo, esta oleada de artistas internacionales va a estar compartiendo escenario con un firme plantel compuesto por el under nacional. Es verdad que prácticamente todos los festivales internacionales también incluyen bandas locales, pero las elegidas para el Music Wins no están de relleno ni de compromiso ni son Massacre. La cantidad de grandes festivales que han contado con una selección tan filosa de talento local como la elegida por Indie Folks es nula, especialmente considerando los últimos grandes festivales de compañías de celulares y marcas transnacionales. Esta diferencia se debe simplemente a que estas grandes productoras y empresas poco saben sobre el sonido que esconde el under, y el listado de bandas que ofrecen es su propia interpretación de la escena, una mirada desinteresada y desactualizada. Tenía que venir un festival organizado por productores, agentes de prensa y managers con experiencia en manejar y promover bandas locales, para que el under nacional llegue a estar fielmente representado.

Es verdad que hablar sobre “una escena under” nacional es una charla que solamente tiene sentido en la teoría: en la práctica, todos los artistas que por escapar del mainstream son considerados independientes son cada vez más, y no hay objetivos ni categorías capaces de unirlos en comunidad. El under está muy disperso, compuesto de muchos círculos que giran en paralelo, y describir a exponentes de la actualidad termina siendo una tarea muy difícil cuando no polémica. Sea un problema de comunicación o simplemente un resultado de la variedad de estilos y géneros que viven en la escena, la verdad es que cada vez se vuelve vez más difícil hacer una selección que deje a todos contentos y representados.

Pero… Juana Molina, El Mató a un Policía Motorizado, Morbo y Mambo, Dietrich, Les Mentettes, Los Alamos… ¿no es este un canon bastante preciso? Tratando lo más posible de dejar de lado gustos y preferencias, estos nombres resuenan hoy en día como los exponentes del under, del espíritu independiente y autogestionado, de la innovación y experimentación musical, de la fuga de convencionalismos del mercado masivo de música, de una personalidad artística única. Es un plantel que habla de la diversidad de la escena, tanto desde el punto de vista generacional como teniendo en cuenta la inmensa paleta de colores que combina la música nacional.

Los demás nombres nacionales no se quedan atrás: Soldadores, Los Coming Soon, Mompox, Delta Venus, El Remolón y Santos Wussies son nombres que hemos visto este año con nuevos discos bajo el brazo y con unas ganas insaciables por presentarlos en vivo. Cada una genera distintas críticas y opiniones, pero no hay que dejar de apreciar la relevancia actual que tienen estas bandas. El criterio de selección está fundado firmemente en las propuestas que de alguna u otra manera resaltaron este año (con particulares excepciones), también priorizando la variedad de estilos y géneros.

Si el Music Wins es principalmente un festival internacional no tiene mucho sentido sobreanalizar y criticar los horarios de las bandas nacionales contra las internacionales. No se puede obviar que la mayoría de la gente que paga la entrada lo hace para ver a las bandas que no puede ver todos los fines de semana en la ciudad, y que el hecho de poner talento nacional es para gran parte del público una curiosidad, cuando no una razón para llegar tarde. Sin embargo, los interesados van a tener una muestra muy representativa de lo que es la escena nacional, una que no tiene oportunidades falsas ni renombres inflados. Y por más que estén tocando en escenarios enfrentados con potencias de la música internacional, el local va a demostrar que no tiene nada que envidiar.

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