Discos: Ánimo Esperita, de Natalia Spiner

Ánimo Esperita
Ánimo Esperita
Natalia Spiner

TZKATZ Ediciones
Abril 2015

Facebook | Bandcamp

por Eric Olsen

 


RECOMENDADO BONSÁI


El primer acorde ilumina, se escuchan pájaros de fondo, el sonido llega desde un lugar de paz. Una voz: “Toda la oscuridad se va”, y la oscuridad se va y la luz entra. Ese primer verso se estira, se toma su tiempo con paciencia, despertándose con el amanecer. Así comienza Ánimo Esperita, el disco debut de Natalia Spiner, abriendo un nuevo día. Con guitarra criolla inseparablemente de su lado, Spiner invita a recorrer este camino de paz y armonía, a través del extenso territorio que es su zona de confort cancionera. Acompañada también por un profundo trabajo de producción que amplía la ambición de las composiciones, su sonido desdibuja los límites del folk y crea su propio vocabulario.

Ánimo Esperita no simplemente toma el polo luz/oscuridad y se queda del lado del primero. Las primeras canciones del disco pronto revelan una búsqueda más profunda, que trabaja con esta dualidad. Las letras están siempre cantadas en primera persona, sosteniendo a la tranquilidad como un concepto principal, y la búsqueda de paz mental se extiende a lo largo de todo el disco. Más que recurrir al silencio o a la soledad, Spiner encuentra el nirvana en la despreocupación, librándose a lo aleatorio del porvenir, confiando en la canción como su única guía.

“Corazón de alcaucil” y “Alguaciles” pueden ser vistos como los momentos más accesibles del disco, en donde las cuerdas de Spiner necesitan más acompañantes para levantar la composición a un lugar en donde los coros son más importantes y las melodías más cerradas. Pero la producción del disco tiende a retraerse al vacío en la mayoría del disco, dejando que la cantautora se lleve el absoluto protagonismo cantando desde un lugar lejano en el tiempo y espacio, desde un latido que se impone desde lo profundo. “Las ciudades” es un temprano ejemplo de este poder, con Spiner cantando sobre el pulsar de un bombo legüero. La producción se entrelaza con la composición, dejando tiempo tanto para que la canción viva como para que las texturas experimenten.

Incluso en los momentos de mayor ritmo emocional, como el final triunfante de “Quinina”, Spiner logra mantenerse constante y cantar desde un lugar de paz, sin apuro y con una extrema paciencia que pone a la canción a dormir. “Un burro en la oscuridad” es una canción de amor y perdón, y cada palabra se escucha medida y sentida, con un enfoque tal que no es necesario repetir el estribillo ni repetir demasiado los versos para dejar una marca. Este énfasis en la brevedad, en la mínima repetición y en las pocas palabras que dicen mucho, es fruto de la influencia folclórica en las composiciones de Spiner, encontrando sus momentos más fieles al género en “Las ciudades”, “Paso de los Libres” o “Alguaciles”.

Llegando al final del disco, aparecen canciones como “Voy en canoa”, el catártico momento de determinación del disco, y “Paso de los Libres”, un soliloquio acústico. Pero es en el cierre de “Mi casa el amanecer” en el que Spiner parece haber encontrado su paz mental, terminando el disco con un suspiro. Un suspiro de cansancio después de haber largado todo lo que tenía por cantar; un suspiro de tranquilidad, después de haber encontrado paz en su música y las emociones y recuerdos invocados; o un suspiro de satisfacción, después de haberle dado a sus canciones el espacio que merecían.

Se puede escuchar Ánimo Esperita de Natalia Spiner en bandcamp

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